Todos los días me surgen ideas locas, y me pregunto ¿alguien más las habrá pensado? Probablemente sí, probablemente no. Mis peculiaridades me han impulsado a escribir, hablar, gritar y expresar todo lo que me atormenta o me pone feliz, porque tal vez —que cliché— otra persona se identifique, se ría o la induzca a hacer su propio análisis. Tal vez la sociología y la "experiencia" abrieron en mí una puerta (o una ventana) para divagar en este mundo lleno de particularidades inexplicables, hasta el momento.
Todo lo que escribo son letras que vuelan con el tiempo, que el otoño se lo lleva.