jueves, 14 de mayo de 2020

(Re)Conocer

¿De cuántas formas podemos conocer, aprender, explorar el mundo? ¿o el universo? De formas infinitas, unas ya fueron creadas, pero estoy segura de que iremos descubriendo otras maneras. Sin embargo, existe una en específico que es hegemónica en la actualidad: la ciencia (en referencia desde una raíz positivista). La manera de hacer ciencia ha llevado siglos para establecerse, para guiarnos a conocer “la verdad” desde la perspectiva más “adecuada” y “correcta”. 
Desde pequeños vamos a una escuela –cosa que se extiende por años– para que nos enseñen a ver el mundo, a conocerlo. Es claro que aprendemos de otras maneras, en nuestra casa, observando, con nuestros amigos o compañeros, pero la forma más legítima es en una institución educativa (y que está en todos lados). Nos han enseñado a seguir una línea, a basarnos en verdades para poder hablar, argumentar lo que decimos a través de hechos “reales”; eso y más no ha dado nuestra forma de educar.
¿Hay algo malo en esto? Probablemente. Mucho se ha hablado de lo cuadrado que puede ser el conocimiento –o las formas de adquirirlo/darlo– en el que estamos inmersos. Nos limitan a formas hegemónicas de ver el mundo; si deseamos encontrarnos, explorar, otros tipos de saberes estaremos metidos en charlatanerías, o formas poco “objetivas” de percibir lo que nos rodea. ¿La ciencia puede convivir con otros tipos de conocimientos? Espero que sí, espero que estemos construyendo una ciencia que sea menos elitista, racista, misógina, entre otras características que no incluye la diversidad existente.
Estando inmersa en el ambiente universitario (además de que considero que estoy en una escuela de ciencias sociales y humanidades donde debería haber diversidad y mentes abiertas) he visto cómo legitiman este conocimiento, cómo se proclaman dueños de la verdad, utilizando esto como un arma de poder, de superioridad. Yo misma he sido parte del juego, en un círculo vicioso con la meritocracia y el egoísmo de saber. La academia se ha podrido, ha utilizado tecnicismos para ocultarse de todos, pero a la vez, querer interpretar a esos mismos de los cuales está tan alejada. ¿Queda esperanza?¿podemos construir a la academia siendo más humana, más nuestra? Ya lo respondí, espero seamos la mayoría los que nos enfrentemos a esto, a (re)construir la ciencia que nos haga pensar, conocer, cuestionarnos y no sólo a un sector privilegiado, sino que tenga mayor alcance e interés.
Estoy ansiosa por conocer el mundo, a la sociedad, no quiero limitar mi conocimiento a una escuela, a un libro, quiero sentirlo, verlo con mis propios ojos. Pero no niego que también me quedaré en la academia, me quedaré en este lugar privilegiado para crear desde adentro algo que rompa la barrera que se creó. No quiero hacer ciencia (conocimiento) para uno cuantos y tampoco apoderarme de la voz de otros. Deseo tener una voz con la cual diversos se sientan identificados y ellos mismo puedan alzar sus pensamientos, podamos construir en comunidad.

Yo no quiero ser mujer

Recuerdo verme al espejo y pensar “ No quiero ser mujer ”: no quería menstruar cada mes, no quería usar tacones, no quería aprender a maquil...